Guillermo Meresman, investigador teatral destacado por sus estudios y publicaciones sobre el teatro entrerriano, recopila en este volumen cuatro obras inéditas del relevante dramaturgo Isidoro Rossi. La primera obra, Por despistar (1921), es un característico sainete criollo, que sigue todas las normas habituales del género. La segunda, En la cuesta (1921), responde al modelo del melodrama social. Esta obra está atravesada por un conflicto gremial, lo que está profundamente vinculado al contexto histórico de su producción, signado por el desarrollo del movimiento obrero en nuestro país, que generó una oleada de huelgas entre 1919 y 1921. El muchacho no era malo (1928), se vincula con la moralidad medieval al retomar la “Parábola del hijo pródigo” evangélica. La última obra, Cárcel (1935), es un caso singular ya que ha sido concebida para ser representada en el contexto carcelario y fue estrenada en la Unidad Penitenciaria N.° 1 de Paraná, con dirección de su autor y la interpretación de reclusos.

Esta publicación de las obras de Isidoro Rossi es de gran relevancia, dado que aumenta significativamente el corpus de obras publicadas de este dramaturgo. Así, este volumen nos permite conocer cuatro obras de este autor que hasta ahora permanecían desconocidas, y les brinda la posibilidad de que vuelvan a ser llevadas a escena, destino al que apunta la escritura de toda obra dramática.


Laura Mogliani

Obras dramáticas reunidas - Isidoro Rossi

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Guillermo Meresman, investigador teatral destacado por sus estudios y publicaciones sobre el teatro entrerriano, recopila en este volumen cuatro obras inéditas del relevante dramaturgo Isidoro Rossi. La primera obra, Por despistar (1921), es un característico sainete criollo, que sigue todas las normas habituales del género. La segunda, En la cuesta (1921), responde al modelo del melodrama social. Esta obra está atravesada por un conflicto gremial, lo que está profundamente vinculado al contexto histórico de su producción, signado por el desarrollo del movimiento obrero en nuestro país, que generó una oleada de huelgas entre 1919 y 1921. El muchacho no era malo (1928), se vincula con la moralidad medieval al retomar la “Parábola del hijo pródigo” evangélica. La última obra, Cárcel (1935), es un caso singular ya que ha sido concebida para ser representada en el contexto carcelario y fue estrenada en la Unidad Penitenciaria N.° 1 de Paraná, con dirección de su autor y la interpretación de reclusos.

Esta publicación de las obras de Isidoro Rossi es de gran relevancia, dado que aumenta significativamente el corpus de obras publicadas de este dramaturgo. Así, este volumen nos permite conocer cuatro obras de este autor que hasta ahora permanecían desconocidas, y les brinda la posibilidad de que vuelvan a ser llevadas a escena, destino al que apunta la escritura de toda obra dramática.


Laura Mogliani

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